De mi familia heredé el coraje para liderar, el espíritu emprendedor y una profunda conexión con el Misterio, vinculada a un linaje de mujeres sanadoras del sur de España.
Mi primera gran escuela fue el mundo de los negocios. Estudié Administración y Dirección de Empresas en España y Reino Unido, completé un máster en ESADE y durante años acompañé a multinacionales, equipos directivos y profesionales de éxito. Allí aprendí a leer las organizaciones como sistemas vivos, sostener entornos complejos y convertir la visión en estrategia y acción.
Mi camino se amplió como coach transformacional y relacional, facilitadora sistémica y consteladora. Profundicé en el acompañamiento de crisis, transiciones y procesos de sombra: esos momentos en los que la vida nos invita a soltar una identidad conocida y abrir espacio para algo nuevo.
Después llegó mi propio descenso. Atravesé pérdidas profundas, cambios de rumbo y la experiencia de comenzar de nuevo. La sabiduría ancestral, la astrología, la numerología, la medicina energética y el lenguaje de los símbolos fueron revelándose como partes de una misma memoria.
Hawaiʻi y su espíritu aloha me acogieron en sus brazos, y yo me entregué a su magia. Aquí recordé el nombre de mi dragón, Samadrahna, y mi origen estelar. Comprendí que mis mundos siempre habían formado parte del mismo camino: la estrategia necesita intuición, la visión necesita raíces y la transformación necesita corazón.
Camino de Vida 33 y Nahual 1 Venado.
Hoy dejo que el corazón tome el timón y que el amor guíe mi camino. Creo espacios para que otras personas escuchen su verdad, recuperen su poder creador y den vida a aquello que han venido a compartir.
Mi propósito es contribuir a que nuestros hijos reciban un mundo mejor que el que nosotros hemos encontrado y, mientras lo construimos, disfrutar, inspirar y cocrear con el Cosmos.